Cuba: Isla Famosa

Un espacio para exponer mis ideas y reflexiones sobre Cuba y su gente

Una separación no occidental.


Hace poco disfruté de una genial pieza de cine iraní, aunque confieso, penosamente, que  me perdí de su última media hora, y no por culpa del estructurado guión, la magistral banda sonora o las contundentes actuaciones, sino de un sueño invencible que me cargó hacia la cama.

Aunque parezca un tanto lejana geográfica y culturalmente la cinematografía de ese país—y me atrevo a juzgarla a través de este exponente— el séptimo arte de Irán habla un lenguaje común a los espectadores de todas las latitudes, por el marcado y a veces crudo realismo de sus filmes, y la calidad irrefutable de los mismos.

La separación, del director iraní Ashgar Farhadi, resultó ganadora el pasado febrero del premio Oscar a la mejor película extranjera y en el año 2011,  del Oso de Oro en el Festival de Cannes, además de otras distinciones.

Aunque el conflicto descansa en las lógicas contradicciones que encierra el divorcio entre los personajes de Simin y Nader, junto a su hija adolescente Termeh (interpretada por Sarina Farhadi), es en la manera de narrar, transmitir y desencadenar las peripecias de tal historia donde radica la grandeza de este producto comunicativo.

La separación es una película, como diría Rolando Pérez Betancourt, crítico de cine y conductor del espacio televisivo cubano “La séptima puerta”, “para no dejar ir, para disfrutarla” e identificarse plenamente con los humanos y reales conflictos que puede generar el fin de un matrimonio.

La esposa quiere abandonar Irán, en busca de una vida mejor, pero el esposo desea y más bien necesita quedarse para cuidar a su padre, enfermo de Alzheimer.

Esta dicotomía, extraída de un millar de realidades similares, resulta contada plano a plano por Farhadi, con el soporte eficaz de una fotografía bien lograda, de una banda sonora que transmite junto a la acción de los personajes todo el desgarramiento que el conflicto plantea.

 La lealtad y el compromiso con la religión determinan el fin de la trama, distinta a las empaquetadas piezas hollywoodenses, que incluso en magníficas películas alusivas al tema—y se me ocurre  ahora mismo la sentida Kramer vs kramer — no logran escapar a la ya estandarizada manera de narrar de tal industria.

Aunque resulta perfectamente comprensible para todo tipo de público, esta separación deAshgar Farhadi, definitivamente resulta una “separación” no occidental.

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Esta entrada fue publicada en septiembre 26, 2012 por en Medios de comunicación y etiquetada con .

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