Cuba: Isla Famosa

Un espacio para exponer mis ideas y reflexiones sobre Cuba y su gente

Mis palabras al Presidente


Mis palabras al PresidenteRecuerdo aquel fraterno juego de pelota con Fidel, donde Chávez y su gente perdieron porque el Comandante en Jefe utilizó verdaderos jugadores del equipo nacional, y con esa jocosidad que lo caracteriza les colocó barbas y abdómenes postizos para “echarle broma”, como se dice en Venezuela, al presidente de esa nación.

Yo era muy niña en aquel entonces, pero puedo recordar el torneo, que más allá de la diplomacia o relaciones entre países, reflejó la verdadera amistad entre Chávez y Fidel, entre Cuba y la patria de Bolívar.

Mi memoria me traslada a otros sucesos, y entre ellos la visita de Hugo Chávez a Santa Clara, cuando hizo su popularísimo  Aló Presidente desde la Plaza de la Revolución Ernesto Che Guevara, de mi amada ciudad.

Cómo olvidar que camino al histórico sitio Chávez recorrió las calles santaclareñas junto a su comitiva, y apenas unos metros de mí y del pueblo el Comandante sonrió y saludó a mis coterráneos.

Era imposible obviarlo en cada discurso que pronunciaba a su gente en Caracas, Maracay, Valencia o su natal Barinas, durante los innumerables cambios democráticos que hizo en bien de Venezuela, siempre refrendados por los hijos de ese país.

Pero escuchar a Chávez para nada resultaba un sacrificio: ¡qué hombre para saber de todo, para tener ese carisma único que poseen los líderes naturales, esos que nacen para dar la mano al pueblo de la manera más honesta y sublime!

El comandante de la República Bolivariana de Venezuela hablaba de la historia de Bolívar, O Higgins o Sucre con un dominio increíble.

Narraba los sucesos de la primera independencia de América como el mejor historiador, sin simulaciones ni expresión alguna de haber aprendido de memoria absolutamente ningún suceso, como hacen otros hombres de la política en pos de ganar adeptos.

Su pasión por la integración de este continente era tan real como el amor que visiblemente sentía por sus hijas, sus padres y su pueblo.

La noticia de su muerte me oprimió el corazón, así, literalmente, mucho más luego de verle días antes leyendo el diario Granma y rodeado de sus dos “pequeñas” con esa sonrisa que solo se dibuja en el rostro de los hombres buenos, magnánimos, que duermen en paz gracias al influjo de la sencillez y la bondad que poseen.

Chávez se inmoló por su pueblo, dije en casa, puesto que desde la primera intervención quirúrgica otro presidente, con menor grado de compromiso, hubiese renunciado a la compleja y estresante función de encaminar los destinos de un país.

Pero no, el comandante Chávez Frías no era cualquier hombre o presidente, fue un persistente luchador por su país, que no se amilanó ni ante la fuerte oposición y mucho menos ante el cáncer.

Hoy sin él no quedan dudas de que será más fuerte el Chavismo, un movimiento ya consolidado, que avanzará por el bien de la Revolución Bolivariana y Latinoamericana, ahora inspirado en los ideales de Simón Bolívar y de Hugo Rafael Chávez Frías.

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Esta entrada fue publicada en marzo 6, 2013 por en Tras la historia y etiquetada con , , , .

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