Cuba: Isla Famosa

Un espacio para exponer mis ideas y reflexiones sobre Cuba y su gente

El diablo en el cuerpo


El diablo en el cuerpo.La chica está tranquila, en casa, compra una balanza pequeña y cuida la dieta.

Ya creció, está en edad de mirarse todos los días al espejo, buscar ropa ajustada y maquillajes que resalten la bendición que la naturaleza le prodigó. 

Es linda, sin lugar a dudas. Se lo confirma su excesiva popularidad en la escuela donde asiste a clase día a día.

Un novio, otro, en fin, cosas de la edad…

Todo marcha en paz, hasta el momento en que aparece su show favorito.

Empieza el programa, y un spot publicitario, de pobre factura además, le siembra la duda.

“Podría verme mejor”, “seducir mucho más a X”;  “eso fue lo que me dijo Y”; “mira, tal y como me lo contó mi amiga Z”.

Solo es cuestión de entrar en , buscar dos o tres páginas sobre el tema, anotar el teléfono…

Pero en el buscador, las Web posicionadas sobre el tema, a pesar de las jugosas ganancias para el médico, ¿o carnicero?, que hace los implantes, critican duramente la inyección de sustancias ajenas al organismo.

Pasan los días…regreso de la escuela, ropa nueva, TV encendida, de nuevo el spot…

No debe ser tan malo cuando lo ponen en la televisión, es el pensamiento que pone fin a toda duda, “solo reunir un poco y seré otra”.

Así terminan con su vida, literalmente, muchas jóvenes de América Latina y el mundo, cuando por cuestiones de autoestima baja e invasión mediática acuden a improvisadas clínicas para inyectarse biopolímeros, silicona u otras sustancias “embellecedoras”.

Es la venta virtual de un cuerpo que no tienen, y la tentación constante a vejarse, para supuestamente “agradar” más al novio, esposo o compañero de vida.

Y la barata propaganda de tales productos va dirigida a un público que está precisamente en una edad donde el amor propio sufre de ciertos vaivenes, normales en la adolescencia y primera juventud.

En resumen, el enlace entre la cirugía “estética” y la chica tristemente es un medio de difusión masiva, tan responsable como ese doctor que de manera ilegal incluso, practica la implantación de biopolímeros y otras sustancias mortales a corto o largo plazo.

Es la televisión la que muestra el camino a la “clínica”, la que introduce, sin absoluta piedad, el diablo en el cuerpo a esas inocentes.

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Esta entrada fue publicada en mayo 27, 2013 por en Medios de comunicación y etiquetada con , , , , , , , .

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